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Beveiligingsnieuws

Ataque DDoS en servicios digitales de Noruega

Pro-Russische DDoS

Durante los últimos tres días, varios servicios digitales públicos en Noruega han estado bajo presión debido a un ataque DDoS Noruega. Según la Agencia Noruega de Digitalización (Digdir), el incidente se extendió desde el lunes y buscó saturar los sistemas con tráfico masivo para interrumpir la disponibilidad de soluciones clave.

De acuerdo con el portavoz de Digdir, Are Kvistad, se trató del mayor ataque contra las plataformas de la entidad que habían enfrentado hasta la fecha. Aunque la afectación existió, el organismo aseguró que los servicios se mantuvieron en funcionamiento “prácticamente todo el tiempo”.

Qué ocurrió y desde cuándo

La ofensiva comenzó el lunes y continuó en los días posteriores. El objetivo, en términos generales, fue bloquear el acceso a servicios mediante una estrategia típica de DDoS: enviar una cantidad enorme de solicitudes para forzar la caída o la degradación del rendimiento.

En este caso, el portavoz de Digdir explicó que los atacantes impulsaron tráfico masivo contra el organismo y sus sistemas. Entre los servicios afectados se encuentra una función que permite a los ciudadanos usar un único inicio de sesión para acceder a múltiples servicios públicos.

Por qué un ataque DDoS puede ser especialmente problemático

Un ataque de denegación de servicio no solo intenta “tumbar” una web o un portal. Cuando se orienta a componentes críticos del ecosistema digital de un país, sus efectos pueden sentirse en el acceso cotidiano de la población.

Al saturar la infraestructura, el impacto suele ser doble: por un lado, se ralentiza el servicio o se dificultan las conexiones; por otro, se genera incertidumbre sobre si la ciudadanía puede completar trámites con normalidad. En un entorno de gobierno digital, esto puede afectar desde procesos administrativos hasta el uso de herramientas de autenticación centralizadas.

Digdir afirma que logró mantener los servicios

Aunque el ataque estuvo activo durante varios días, Digdir indicó que sus plataformas siguieron operativas en gran medida. Kvistad señaló que lograron conservar los servicios “prácticamente todo el tiempo”, lo que sugiere que aplicaron medidas de contención y que la infraestructura fue capaz de resistir parte del impacto.

Este tipo de respuesta suele implicar filtrado de tráfico, mitigación de picos y redistribución de carga, con el objetivo de evitar que la saturación impida por completo el funcionamiento de las aplicaciones.

La reclamación de responsabilidad en Telegram

El miércoles, ampliamente recogido por medios noruegos, un grupo de hackers pro-rusos publicó en Telegram una reclamación de responsabilidad por el ataque. El grupo señalado fue Server Killers, que sostuvo que había declarado una “guerra cibernética” contra Noruega.

En el mensaje, el grupo vinculó su acción con una decisión de política de seguridad: Noruega habría renovado su cooperación en materia de protección con Ucrania a partir del 23 de agosto. Aunque las autoridades noruegas no comentaron la acusación en el momento de publicación, la declaración sirvió para alimentar el debate sobre motivaciones y contexto geopolítico.

Relación con la cooperación entre Noruega y Ucrania

El contexto es relevante. El domingo, durante una visita a Kyiv, el primer ministro noruego, Jonas Gahr Støre, anunció que el país proporcionará 85.000 millones de coronas noruegas (unos 9.200 millones de dólares) a Ucrania desde el presupuesto estatal del año siguiente. Se trataría del tercer año consecutivo de aportaciones.

Además, Noruega y Ucrania acordaron profundizar su colaboración en tecnologías de drones y otras formas de guerra moderna. En este escenario, un ataque DDoS Noruega contra servicios digitales públicos puede interpretarse —al menos por parte de los atacantes— como una señal o presión dentro de un conflicto más amplio.

Por qué Europa está en alerta

Más allá del caso noruego, el artículo que sirve como referencia subraya que Europa permanece en alta alerta. Desde el inicio de la invasión a gran escala de Ucrania en febrero de 2022, funcionarios sostienen que Rusia ha incrementado actividades de sabotaje y acciones maliciosas en el continente.

La preocupación no se limita a interrumpir servicios tecnológicos. Los ataques se describen como intentos de debilitar el apoyo a Ucrania, sembrar miedo y discordia en las sociedades europeas y, en paralelo, obligar a las autoridades a desviar recursos de investigación hacia la respuesta a incidentes.

Antecedentes: sabotajes y ataques atribuidos a Rusia

En 2025, autoridades noruegas señalaron como probable la implicación de hackers rusos en un caso de sabotaje sospechado contra una presa en el país. Según se informó entonces, los atacantes obtuvieron acceso a un sistema digital que controla de forma remota una de las válvulas de la infraestructura, lo que permitió aumentar el caudal.

El incidente incluyó la publicación en Telegram de un video de aproximadamente tres minutos mostrando el panel de control y una marca asociada a un grupo de ciberdelincuentes pro-rusos, según indicó la policía.

También se mencionan antecedentes en Dinamarca. Autoridades danesas atribuyeron a Rusia distintos ciberataques contra infraestructura y sitios web. Por ejemplo, indicaron que un grupo pro-ruso llamado Z-Pentest habría llevado a cabo un “ataque destructivo” contra una empresa de servicios de agua en 2024. Más adelante, mencionaron que otro grupo, NoName057(16), habría sido responsable de ataques contra sitios daneses antes de las elecciones locales de 2025.

En esos reportes, funcionarios daneses apuntaron a vínculos con el Estado ruso. Aunque cada caso tiene su propia investigación, el patrón descrito refleja una preocupación persistente por amenazas que buscan impacto social y presión operativa.

Qué significa esto para la ciudadanía y para los responsables

Para la ciudadanía, incidentes como este ponen en evidencia la importancia de que el gobierno digital esté preparado para mantener continuidad. Aunque Digdir aseguró que los servicios funcionaron en gran medida, el hecho de que el ataque se extendiera durante varios días muestra que el riesgo no es puntual.

Para los responsables de la seguridad, la lección práctica suele concentrarse en la preparación ante picos de tráfico, la capacidad de mitigación y la rápida detección de campañas coordinadas. También es crucial evaluar componentes de autenticación y rutas de acceso que, si fallan, afectan a múltiples trámites.

En paralelo, las autoridades deben gestionar la comunicación con transparencia sin amplificar detalles que puedan beneficiar a los atacantes. En este caso, la falta de comentarios oficiales sobre la reclamación de Telegram en el momento de publicación reflejó una postura prudente, típica en investigaciones en curso.

Conclusión

El ataque DDoS Noruega contra servicios digitales públicos mostró cómo una campaña de denegación de servicio puede intentar interrumpir el acceso a plataformas del Estado. Aunque Digdir afirmó que sus sistemas se mantuvieron operativos “prácticamente todo el tiempo”, el incidente tuvo una duración de varios días y afectó servicios, incluida la funcionalidad de inicio de sesión único para múltiples trámites.

Además, la reclamación de responsabilidad realizada por Server Killers en Telegram vinculó el episodio a la cooperación de Noruega con Ucrania, en un contexto europeo de alerta creciente. Por ahora, lo esencial es que las organizaciones públicas refuercen su resiliencia y sigan afinando sus mecanismos de mitigación para reducir el impacto de futuros intentos similares.

Fuente: https://www.securityweek.com/pro-russian-hackers-claim-responsibility-for-major-cyberattack-on-norways-public-digital-services/