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Beveiligingsnieuws

Corma y la IA defensiva: modelo de ciberseguridad

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La empresa Corma ha anunciado su salida de sigilo con 60 millones de dólares para desarrollar una IA defensiva orientada a la ciberseguridad. Según la información disponible, el proyecto nace con una idea clara: construir un modelo base (foundation model) diseñado específicamente para proteger sistemas, en lugar de centrarse en capacidades ofensivas.

El equipo sitúa su sede en Tel Aviv y San Francisco, y su fundación data de 2025. Entre los responsables se encuentra Alon Pluda, quien figura como CEO. La ronda inicial, descrita como seed, fue liderada por Sequoia Capital, con participación de Khosla Ventures y Coatue.

La propuesta de Corma se apoya en el análisis de grandes volúmenes de datos operativos de seguridad. A partir de ahí, el sistema busca identificar señales sutiles de anomalías a lo largo del tiempo y convertir esas evaluaciones en acciones defensivas automatizadas.

Un modelo base pensado para defender

El corazón del enfoque de Corma es un modelo fundacional de IA entrenado para operaciones defensivas en ciberseguridad. En lugar de limitarse a clasificar eventos de forma aislada, el sistema procesa datasets extensos de telemetría, como eventos del sistema, registros de auditoría y tráfico de red.

Con estos insumos, la tecnología intenta conectar indicios de anomalías que, por sí solos, podrían pasar desapercibidos. La clave está en la evaluación a lo largo de marcos temporales prolongados, con el fin de interpretar patrones complejos que suelen asociarse a amenazas avanzadas.

De la detección a la acción: agentes integrados

Además del modelo, Corma desarrolla una capa de agentes automatizados capaces de trabajar dentro de la infraestructura de seguridad existente de una organización. La intención es que estos agentes no compitan con los equipos humanos, sino que operen junto a ellos para cubrir tareas defensivas.

El funcionamiento descrito se centra en que los agentes integren el modelo con el entorno real del cliente. Eso permite que su aprendizaje y sus decisiones se adapten a las características de cada empresa, en lugar de operar con supuestos genéricos.

En la práctica, la automatización se orienta a dos objetivos: detectar amenazas y neutralizarlas. Según Corma, el sistema es capaz de afrontar escenarios que incluyen intrusiones en varias etapas, un tipo de ataque en el que los indicios se distribuyen entre fases y técnicas.

Aprendizaje continuo dentro del entorno empresarial

Una de las partes más relevantes del planteamiento es el aprendizaje continuo del entorno. En vez de tratar el tráfico y los eventos de seguridad como un conjunto estático, la propuesta asume que los patrones cambian con el tiempo y con el modo de operar de cada organización.

Al operar en el contexto designado de cada empresa, los agentes pueden reconocer mejor qué conductas encajan con anomalías y cuáles corresponden a actividad legítima. De este modo, el sistema busca mejorar la precisión de las evaluaciones defensivas conforme se mantiene en funcionamiento.

Pruebas comparativas y enfoque defensivo

Corma también ha señalado que realizó pruebas usando modelos de OpenAI y Anthropic. El punto que la empresa subraya no es que esos modelos sean incapaces de actuar, sino que —en el tipo de ejercicios evaluados— podrían llevar a cabo ataques de extremo a extremo, pero no lograrían defender contra el mismo patrón de ataques.

El argumento de la compañía conecta esa diferencia con una necesidad: los equipos defensivos deben contar con capacidades y velocidad similares a las que alcanzan los atacantes impulsados por IA. En palabras del CEO, las ofensivas basadas en IA operan con una rapidez y una sofisticación que no se igualan únicamente con equipos humanos o con herramientas de propósito general.

Por eso, la empresa sostiene que hace falta una fuerza laboral defensiva basada en IA, construida desde cero para la ciberseguridad. La idea es dar a los defensores una combinación de velocidad, sofisticación y capacidad de generalización que ya aportan las tecnologías que se usan en el lado ofensivo.

¿Qué cambia con una IA defensiva como servicio?

Aunque Corma no detalla un producto “listo para usar” en los términos habituales, la arquitectura descrita deja ver una tendencia: pasar de sistemas defensivos que dependen principalmente de reglas fijas a propuestas que razonan sobre secuencias y evolucionan con el tiempo.

En ese contexto, una IA defensiva como la que impulsa Corma busca convertirse en un “motor” para:

  • Correlación temporal de señales de seguridad dispersas (eventos, auditoría, red).
  • Evaluación de amenazas más estructurada para escenarios complejos.
  • Automatización de acciones defensivas mediante agentes integrados.
  • Colaboración humano-máquina para escalar respuestas sin reemplazar el juicio del personal.

Para los responsables de seguridad, el valor suele estar en el tiempo de respuesta y en la capacidad de reducir el trabajo manual repetitivo. En especial, cuando se trata de intrusiones de varias etapas, la coordinación entre eventos puede ser el cuello de botella.

La carrera entre ataque y defensa se acelera

Las declaraciones del CEO de Corma reflejan una preocupación ampliamente compartida: la brecha de velocidad entre ofensivas impulsadas por IA y defensas tradicionales. La empresa presenta su misión como una forma de “ganar la carrera” defensiva, no solo frente al reto actual, sino también ante “los desafíos que vengan después”.

En un panorama donde los atacantes ajustan sus tácticas de forma dinámica, una defensa que se adapte al entorno y que pueda interpretar señales con contexto temporal prolongado tiene potencial para mejorar la eficacia.

Conclusión

Con 60 millones de dólares de financiación inicial, Corma busca posicionar su IA defensiva Corma como un modelo fundacional especializado en ciberseguridad. Su enfoque combina análisis de telemetría (eventos, auditoría y red), detección de anomalías a través del tiempo y agentes automatizados que se integran con la infraestructura de seguridad actual.

La promesa es clara: capacitar a los defensores para responder con una rapidez y sofisticación comparables a las amenazas generadas o aceleradas por IA. Si las pruebas se traducen en resultados consistentes en entornos reales, Corma podría aportar un nuevo tipo de “fuerza defensiva” basada en automatización y aprendizaje continuo.

Fuente: https://www.securityweek.com/corma-raises-60-million-for-defensive-cybersecurity-ai-model/