OpenAI anunció que prohibió un conjunto de cuentas rusas ChatGPT que, según la empresa, participaron en una operación destinada a influir en la conversación pública. La compañía sostiene que el grupo utilizó VPN para eludir restricciones de acceso y que coordinó el trabajo en torno a publicaciones automatizadas generadas con inteligencia artificial.
De acuerdo con el comunicado, la estrategia se apoyó en el uso de ChatGPT para redactar posts y comentarios para redes sociales, incluyendo Substack, Telegram, X, Facebook y LinkedIn. Aunque la audiencia señalada habría sido relativamente pequeña, el plan buscaba construir una infraestructura que pudiera escalarse con el tiempo.
Cómo funcionó la operación con ChatGPT
OpenAI explicó que lo que comenzó como una revisión de publicaciones generadas por IA condujo a un panorama más amplio: una operación de influencia con múltiples piezas coordinadas. En este esquema, las cuentas rusas ChatGPT habrían usado la herramienta para producir contenido promocional destinado a empujar narrativas específicas.
La empresa indicó que gran parte de lo publicado estaba en inglés. Además, los operadores habrían instruido al sistema para ocultar pistas lingüísticas que pudieran delatar su origen. Este punto resulta relevante porque el texto automatizado no solo buscaba “parecer” natural, sino también dificultar atribuciones basadas en el idioma.
Plataformas donde se difundieron los mensajes
Según OpenAI, la campaña utilizó diversos canales para distribuir contenido y dirigir tráfico. Entre los espacios mencionados aparecen Telegram, X y otras redes sociales, donde los mensajes eran publicados y comentados como parte del intento de amplificar un relato.
En el caso de Telegram, OpenAI evaluó que los canales involucrados lograron sumar entre 10.000 y 20.000 seguidores en cada canal. La empresa remarcó, sin embargo, que el verdadero valor para los operadores no estaba únicamente en el tamaño de la audiencia, sino en la capacidad de sostener y reutilizar activos construidos durante la operación.
La promoción de una “comunidad de expertos”
El grupo habría estado vinculado a la promoción de una entidad llamada International Burke Institute (IBI), descrita por la propia institución como una “comunidad de expertos”. OpenAI precisó que la campaña usó este nombre para presentar ideas y contenidos con apariencia de legitimidad.
En los materiales compartidos, la operación se habría apoyado en la creación de posts que apuntaban a una institución “creíble” y que incluía supuestos expertos. La empresa señaló que, además, se habrían republicado trabajos académicos y se habría impulsado un “índice” propietario.
IBI y el “índice de soberanía”
OpenAI indicó que el sitio asociado a IBI (con dominio mencionado como ibi[.]institute) fue registrado en febrero de 2025. La web se presenta como una comunidad global de expertos en áreas como economía, política, sociología y relaciones internacionales.
En particular, el sitio promocionaba un “Sovereignty Index”, también llamado “Burke Index”. El sistema, según la descripción del propio sitio, se calcula considerando siete indicadores vinculados a distintas dimensiones de soberanía: política, económica, tecnológica, informativa, cultural, cognitiva y militar.
El planteamiento descrito por la web establece que cada una de las siete áreas se valora con coeficientes de igualación sobre una puntuación máxima de 100 puntos. Luego, la suma de los siete componentes, con un rango total de 100 a 700, da lugar al Índice Acumulado de Soberanía.
Ejemplos de puntuaciones presentadas por el sitio
OpenAI incluyó algunos valores reportados en los informes del sitio. Entre los ejemplos citados, Estados Unidos aparece con una puntuación de 650,9, seguido por China con 649,1, Suiza con 610,7 y Rusia con 601,4.
En el apartado sobre Rusia, el sitio presentaría una evaluación con tono favorable: alta soberanía, autosuficiencia militar y económica, base científica y cultural sólida, y, a la vez, limitaciones como menor flexibilidad de la economía civil y dependencia de capital administrativo interno. También se menciona que la demografía, inversiones en alta tecnología y una liberalización gradual en ciencia e innovación no militar serían vectores de fortalecimiento.
Contenido copiado, atribuciones falsas y traducción
Sobre el origen de muchos artículos publicados en el sitio, OpenAI dijo que no había evidencia de que los textos fueran creados directamente con ChatGPT. No obstante, señaló que varios contenidos parecían copiados de trabajos académicos, en ocasiones con atribuciones incorrectas.
En otros casos, según la empresa, algunos textos habrían sido redactados por hablantes eslavos y luego traducidos por medios automáticos al inglés. Esto encaja con el objetivo de la operación: ofrecer materiales que se sientan “documentados” o “expertos”, aun cuando su elaboración no se corresponde con estándares académicos verificables.
Más que posts: construir una infraestructura para escalar
OpenAI destacó que el impacto principal del plan radicaba menos en la cantidad de audiencia alcanzada y más en la infraestructura que se estaba creando. La empresa describió que los actores solo habrían usado ChatGPT para producir publicaciones promocionales aisladas, pero que esas piezas apuntaban a una institución con apariencia de legitimidad.
En ese sentido, la operación habría combinado tres elementos: publicaciones generadas para dirigir atención, un sitio diseñado para proyectar autoridad (con expertos aparentes y trabajos republicados) y un índice presentado como indicador propio de riesgo.
Una operación “covert” y su relación con otras campañas
OpenAI afirmó que la campaña descrita es distinta de otras operaciones vinculadas a Rusia ya documentadas. El rasgo más destacado, según la empresa, sería la creación y promoción de un índice de soberanía para proyectar a Rusia de forma favorable y, al mismo tiempo, criticar a países occidentales.
Además, la propia dinámica de usar IA como herramienta auxiliar —en lugar de como motor único del contenido— habría servido para fabricar autoridad, ocultar el origen de las narrativas preferidas y establecer activos que luego podrían expandirse.
Señales lingüísticas y uso de IA como apoyo
La investigación mencionó que los operadores intentaron que el contenido no revelara su procedencia mediante el uso de instrucciones para “disimular” pistas lingüísticas. Este detalle refuerza una idea: el objetivo no era solo automatizar textos, sino también controlar huellas que podrían facilitar la atribución.
En paralelo, OpenAI observó que el uso de ChatGPT, aunque fuera limitado a publicaciones puntuales, terminó haciendo visible el conjunto más amplio del plan. Es decir, la misma pieza de infraestructura que debía sostener la operación contribuyó indirectamente a que se detectara.
Qué implica el bloqueo de cuentas
El bloqueo de cuentas rusas ChatGPT muestra cómo OpenAI interpreta el uso de su tecnología en campañas de influencia. En este caso, la empresa no se limitó a señalar el contenido generado, sino que vinculó el acceso mediante VPN, la coordinación multicanal y la construcción de activos como parte de una estrategia.
Para usuarios y organizaciones, el caso sirve como recordatorio: las señales de legitimidad (nombres institucionales, “expertos”, marcos de datos y fórmulas) pueden formar parte de narrativas diseñadas, incluso cuando el origen de los textos o su coherencia no se ajusta a la evidencia verificable.
Conclusión
La información divulgada por OpenAI describe una operación de influencia apoyada en automatización con IA, donde cuentas rusas ChatGPT habrían usado VPN para evadir restricciones y generar publicaciones destinadas a promover la IBI. Aunque muchos contenidos no se habrían creado directamente con ChatGPT, el plan habría recurrido a copias, atribuciones falsas y traducciones automáticas, reforzando una apariencia de autoridad mediante un índice de soberanía.
En última instancia, el caso subraya que la IA puede funcionar como herramienta de apoyo dentro de estrategias más grandes. Y también que, incluso con intentos de ocultar pistas, la operación puede terminar expuesta cuando se observa el sistema completo, no solo una pieza aislada.
Fuente: https://thehackernews.com/2026/08/openai-bans-russian-chatgpt-accounts.html
